Salamanca nunca presta
lo que el bolsillo no da:
la sangre con letra entra
y el saber en qué lugar.
Y siempre te acostarás
ignorando una cosas más
A la fuerza hasta entran
esos zapatos que no:
¿Qué razón va y desmiente
los golpes que da el bastón?
Y siempre te acostarás
ignorando una cosas más
El mejor de los maestros
también se echa un borrón:
igual que cada maestrillo
el mismo libro compró.
Y siempre te acostarás
ignorando una cosa más
Hagamos pues al revés
que el buen maestro ciruela:
aunque sepamos leer
no montemos una escuela.
Y siempre te acostarás
ignorando una cosa más
Pues los maestros de mucho
dan aprendices de nada:
Aprendices con pistola
para el arte de la espada.
Y siempre te acostarás
ignorando una cosa más.



