Somos enjambre de abejas,
tumulto de soledades,
libando falsas verdades
que miel y cera nos dejan.
Por mucho que una se aleja
regresa siempre al panal
a contarle a las demás
dónde se encuentran las flores
de los más vivos sabores
por si queremos probar.
En celdas hexagonales
de retiro solidario
nos hacemos a diario
tan diferentes e iguales.
Y sorteamos los males
sin cesar en nuestra danza
con la plena confianza
en que somos compañeras,
y cuidadoras y obreras,
y nos jugamos la panza.




